martes 1 de septiembre de 2009

Marfuz # 13



Marfuz # 13
Autor: varios autores
Género: rock y literatura
Octubre del 2009
32 Págs.
Valor: 1.50 dólares
Manta-Ecuador

Incluye a las bandas Desterrador (desde MIlán, Italia), Ceremonia, Aneurisma, Gorthaur, Fonograma trapek y a Guillermo Salas, director de la radio virtual Radio shock on line. Reseñas, bibliografía para bandas, Crónicas del metal (Pantera), Crónicas cinéfilas (documental sobre Anvil).
En la parte literaria aparecen dos muestras poéticas, la primera del ecuatoriano Carlos Arévalo Erazo y la segunda del mexicano Arturo Accio.

viernes 17 de abril de 2009

Marfuz # 12




Marfuz # 12
Autor: varios autores
Género: rock y literatura
Febrero del 2009
32 Págs.
Valor: 1.50 dólares
Manta-Ecuador


Marfuz zine es la primera revista rock literaria de Ecuador. Su edición número doce aparecen las bandas: Likaón, Morbopraxis, LVL Project, Notoken, Misery, Barbarie, Saterforp, Gorthaur, Avathar, Sliver. Entrevista a Zepillín (Director de Editorial Paranoia de Colombia). Sus segmentos fijos como: bibliografía para bandas, crónicas cinéfilas, reseñas, crónicas del metal.
En la parte literaria aparece una muestra poética de Tamara Acosta y relatos de Marco Martínez, Efraín Peluche, Xavier Cuzme, Alejandra Montesdeoca y José Núñez del Arco.

Bloody city



Bloody city
Autor: Alexis Cuzme
Género: poesía
Abril del 2009
84 Págs.
Valor: 3 dólares
Manta-Ecuador


COMENTARIOS

Bloody city de Alexis Cuzme recrea una ciudad de incontables hallazgos poéticos, muy comprimidos. Encierra misterios urbanos, símbolos permanentes, vanguardia social velada que no apela a la sensibilidad colectiva, escritura corta de brazos, y de significación nuclear expansiva; que rinde culto a un YO desgarrado, muy trabajado, pero también sentido en coloquios nocturnos, en soledad inmutable, en implacable amargura, en doméstico afán, cuya labor, no da soluciones, sino que las cercena.
Antonio Vidas, Málaga, España.

El libro "Bloody City" de Alexis Cuzme es poesía violenta basada en la descripción de escenas o situaciones personales o en la combinación de ambas. Es literatura que busca su norte en el disparo de imágenes y sentimientos sin que exista un proyecto verbal unificador (una "manera de decir" consistente) cuanto un conjunto de versos o poemas arrojados a los lectores, sin más afán que el de constatar la truculencia en la vidadiaria y usarla para recordar la violencia en que vivimos. Para los lectores locales algunos poemas están basados en la realidad empírica, en la historio biográfica o en el cuestionamiento social que subyace. Para los demás, es poesía entendida como un texto lleno de sorpresas, como si se tratara de leer los versos de Pedro Gil (el mejor y más original poeta de su generación) mezclados con crónica roja, página de espectáculos ycine marginal, inclusive la voz del permanente Medardo Ángel Silva, que tanto supo de su ciudad, a medio camino de la aldea y una urbe balbuciente (el Guayaquil de principios del siglo XX), también la misma voz tanática del poeta y cronista Jorge Martillo, gótica, romántica y, sin embargo, de llegada al público nacional, sobre todo en las partes referidas a la descomposición del cuerpo (¡gracias Caravaggio!) y en las referencias más actuales de música y cultura estadounidense. Hoy ese Guayaquil quizá sea el Manta de Cuzme, o Machala o Babahoyo, alguna de esas ciudades que pocoa poco empiezan a inscribirse como tales en el mapa de la poesía ecuatoriana.Así, el libro de Cuzme es de constatación, punto de partida y también de llegada. Ha hecho lo que tarde o temprano hacen los poetas (sacudirse del temor a la muerte). Ya tiene el camino limpio para aventurarse por nuevos discursos y experiencias.
Fernando Itúburu, Estados Unidos.

Tenemos en este Bloody city de Alexis Cuzme una propuesta que perpetúa los más oscuros rincones que esconde el hombre en una ciudad caótica-consumista, mas directamente nos adentramos en la psicología pragmática de la voz poética y nos da la idea que vivimos, dormimos y morimos en la náusea que produce la indiferencia colectiva, es decir; estamos cerca de la muerte caminando al borde de un acantilado. “La muerte desde dos parlantes es más hermosa que correr la cortina y ver a mi vecino agujereado en la cabeza”.
Un poemario que muestra lo humano y lo inhumano del ser humano, crónicas desgarradoras, subversión, voces guturales, misantropía pura, que muestra las situaciones existenciales de los individuos, y a la vez, la voz poética de Cuzme orientada a nutrirse de lo blasfemo, de lo intolerable, siempre destapando ese silencio que muchos callan, aquel silencio escarlata que enloquece al mundo actual. “Pero ¿quién te dijo sé un amante de la materia comercial en una ciudad como esta?”
Freddy Ayala Plazarte, Ecuador.

“Hubo noches en las que enfermé de sombras”. Así son las noches, pero también los días, en la ciudad ensangrentada, sangrienta, sanguinaria, cruel, maldita por no decir puta (el campo semántico de bloody en inglés es muy vasto) que sirve de marco al poemario de Alexis Cuzme.
Todo poeta debe construir su lenguaje personal, fundir sus propias herramientas, ésta es su primera actividad reconocible. Las herramientas de Alexis Cuzme son las insólitas asociaciones de palabras, las desgarradoras e inquietantes metáforas, su “desleal combinación lexical” para decir (si la poesía es decir, si lo que pretende decir la poesía se puede decir, es decible), la inanidad a menudo violenta, de toda existencia. En cada texto del libro, una fiera borrosa, quizá un hombre, se muerde la cola y ruge, encerrada en su jaula que es la urbe (que es el mundo, que es la vida). Un escalofrío recorre de principio a fin el poemario; una danza (parecida a un salto al vacío) de verdugos, cloacas y roedores decapitados bajo furibundos acordes de rock: “Escucho Criminal a todo volumen./La muerte desde dos parlantes/es más hermosa/que correr la cortina/y ver a mi vecino/ agujereado en la cabeza”.
La poesía es a fin de cuentas, un acto de rebeldía. Escribir con un inofensivo lápiz, con un anodino bolígrafo no sirve: el escalpelo, el bisturí aparecen como instrumentos más idóneos, aunque solamente sea para constatar el carácter utópico de toda fuga y la dificultad (¿imposibilidad?) de una verdadera comunicación, porque como escribe José Ángel Valente, “la poesía no sólo no es comunicación; es antes que nada o mucho antes de que pueda llegar a ser comunicada, incomunicación, cosa para andar en lo oculto”.
Duro oficio el de poeta: intentar acercarse a la verdad que quizá no exista (en su sitio tal vez haya un abismo) con palabras que tal vez mientan. Correr ese riesgo, asumirlo, el autor de este intenso y conmovedor poemario lo consigue plenamente.
Pedro Rosa Balda, París.

Sin caer en la tentación de una poesía academicista, de elaboradas metáforas y constantes juegos de palabras, Alexis Cuzme logra lo que debe ser el anhelo de todo poeta: configurar su propia voz, transitar su camino, lejos de cualquier moda o estigma generacional. Es lo que ha venido haciendo a lo largo de su trayectoria poética y que culmina, por ahora, en Bloody city.
Su quehacer deambula entre la muerte, la familia, la intimidad en un contexto violento, una mirada dura pero que construye una belleza que se emparenta con la crudeza y la incredulidad. Líneas maestras de este poemario, de un yo poético que se interna en sus profundidades y nos las enseña con fuerza. Versos que sobrepasan la angustia y consiguen perturbar, ya no desde un sentimentalismo vacuo, sino desde y para el reflejo de una realidad. Su realidad.
Los últimos versos de Manicomio citadino dan cuenta de aquello. Tanto como la bella imagen presente en Vecindario. Y los versos que se refieren al hijo en Quimera son precisos: “Quisiera desencantarlo/ como no lo hicieron conmigo”. Entonces se puede poetizar la propia existencia sin caer en lugares comunes o fáciles interpretaciones. Bien se dice en Death metal: “Te advertí/ que melodías del averno/ son imposibles de bailar”. Así hay que ingresar en este poemario: con los sentidos abiertos, porque para bailar ya hay demasiadas, y repetidas, posibilidades en nuestra literatura.
Juan Secaira, Ecuador.

Bloody city, o la poesía de tripas afuera
Lo único que no se le puede perdonar a la poesía es que no sea verdadera. Y sí, sé en lo que me meto cuando uso esa palabra, tan ambigua en nuestros tiempos. Pero la utilizo en contraste con tantas poses literarias que van ahogando la creatividad con discursos huecos y corrillos autosuficientes. En un país donde casi se ha resuelto una manera de escribir poemas, Alexis Cuzme propone otro acercamiento a sus textos.
La devastación que otros atribuyen a la palabra vaciada, en Bloody city es un pretexto de creación: el poeta no se enfrenta al borde de un abismo, sino que es un sobreviviente de él. Esta no es una búsqueda del silencio conceptual, sino de la contemplación muda del horror.
La textura lingüística de este poemario así lo define: las palabras escogidas para construir estos poemas son duras, violentas, afiladas; se van disponiendo en un ritmo rápido, de doble pedal. La fuerza de la imagen se desarrolla alrededor del símbolo de la carne, pero la suya es la visión del carnicero: la piel, la sangre, las vísceras denuncian al ser humano como un animal, vaciado de esa alma que se nos impone para justificar la trascendencia. El animal-humano de Cuzme se debate entre el odio y la necesidad de relacionarse con sus iguales, y de allí su conflicto y su soledad.

Después que la mermelada
de su sien
salpicó los muebles
y paredes,
marqué el 911,
saqué a mi hijo de su cuna
y nos fuimos.

Cuando leo a Alexis, tengo la sensación de leerlo en signos negativos, su poesía hace referencia a un mundo de valores invertidos. Esta reversión busca denunciar una sociedad gazmoña y mojigata, donde la religión, la institucionalidad y el estado dan legitimidad al asesino, al corrupto y al mentiroso. Frente a ello, la provocación es el camino que el poeta debe seguir. La influencia de la religión natural de Aliester Crowley o Szandor LaVey parecen inundar estos textos: el ser humano está en el mundo para satisfacer a sus instintos.
El autor es un hijo de estos tiempos donde el "compromiso social" -entendido como proselitismo político- ha dado paso a esta confrontación abierta con lo establecido. Es allí donde aparece el Alexis Cuzme periodista, crítico y activista de la cultura rockera del país. Y su poesía está empapada de ello. De allí que, tal vez, el suyo sea un conflicto ideológico: la necesidad de encauzar esas imágenes tan oscuras se resuelven más a nivel de lo anecdótico, que de lo lingüístico. A ratos puede dar la sensación de estar ante una serie de anécdotas underground, dispuestas en forma poemática, entrando en conflicto con la construcción sonora del poema.

Manuel fuma
veinticuatro horas seguidas,
mientras repugno esta ciudad,
mi crónica ciudad
de mermelada y moscas,
de pescados y sangre,
sangre babosa
para beber
la sinrazón.

Como Ciorán, la voz poética presenta un mundo desnudo, duro. Al presentarlo tal como es, al quitarle cualquier maquillaje, lo hace habitable. Y allí es donde entra en juego esta sangre, que lo copa todo, que lo lava, pero que deja su rastro por donde pasa. ¿Para qué buscar trascendencia a aquello que es sólo caos? ¿Para qué disfrazar al ser humano con vestidos angelicales (o demoníacos) si sólo es el lobo del hombre? Los personajes de Bloody city son seres solitarios que habitan el infierno que han construido. El poema se convierte en crónica, no intenta cambiar el mundo, sino dar cuenta de él.
Cualquier intento de evasión, en la voz poética, se ve atenuado por la referencias que salpican toda la obra y que van desde la coyuntura social del Ecuador (y de Manabí), hasta los iconos de la cultura global, difundidos por los medios de comunicación masiva. El otro elemento recurrente -no podía ser de otro modo- es la música, el metal más extremo, del que Alexis es gran cultor.
En este sentido, y como muestra de la complejidad del libro, aparece el poema que podría ser la clave de lectura: Juramento. Allí se consigna un arte poética que da cuenta de la relación tirante entre la voz y su ciudad (porque en Bloody city el hablante es urbano), su pasado y su futuro. Padres e hijos aparecen constantemente en los textos, los primeros como nostalgia y los segundos como símbolo de la imposibilidad de futuro: los crímenes de los padres serán retomados por sus hijos.
Esta sensación de impotencia, de inmovilidad ante lo inevitable, se traslada a una ciudad tan muerta como sus habitantes. No puedo, en este punto, no relacionar este poemario con su antecesor inmediato, el Club de los premuertos (2006). El poema evoluciona: aquí tenemos ya una suerte de rigor mortis, un entumecimiento vital.

La ciudad es un punto muerto
tatuado en la pupila,
porque nadie volvió
de la zona muerta
para reclamar cuadros multiformes
sin estrépito vital.

En la última parte del poemario la voz alcanza el desaliento, pues ni siquiera aquello en lo que ha buscado consuelo puede ya exorcizar su humano temor ante la muerte. Resignada, no tiene más remedio que aceptar lo inevitable.

Terminaré este día
pensando en cómo
acabar el próximo.

Mientras termino este breve comentario, leo en los periódicos que la Manta -Bloody city del poeta- exige el regreso de los Intocables (un cuerpo de policía con poderes paramilitares) para que detenga la escalada de asesinatos, que han llegado a veinticinco en lo que va de año.
Y me pregunto qué tan desligada está esta poesía de su referente.
Javier Cevallos Perugachi, Madrid (mayo 09).

miércoles 15 de abril de 2009

El aullido de las moscas



El aullido de las moscas
Autor: José Núñez del Arco de la Cuadra
Género: cuentos
Abril del 2009
84 Págs.
Valor: 3 dólares
Manta-Ecuador

El aullido de las moscas es la reunión de varios cuentos cuya onda se adentra a los terrenos del gótico y de la escuela del horror tradicional. Irreverente en sus argumentos sexuales, desesperado en sus planteamientos existenciales. Una obra para leerse en soledad, con el convencimiento de que el terror ronda cada historia.
José Núñez del Arco, nos presenta su primera obra: terrorífica, develando pasajes tétricos a cada instante.

Legión: década pagana (1995-2005)



Legión: década pagana (1995-2005)
Autor: Alexis Cuzme
(coeditado con Murmur producciones)
Género: ensayo biográfico
Abril del 2006
40 Págs.
Valor: 3 dólares
Manta-Ecuador

Legión: década pagana (1995-2005), se considera como el primer trabajo biográfico ensayístico realizado a una banda ecuatoriana. Legión, oriundos de Portoviejo (Manabí) son los protagonistas de esta obra, la misma que hace un repaso a lo largo de sus diez primeros años de existencia como agrupación pionera en hacer black metal en su provincia.
Contiene fotografías exclusivas de la banda, que van dando a conocer la evolución que han tenido hasta la actualidad. También se incluyen las letras de las canciones que poseen. Todo esto complementado con tres afiches donde se muestra a los primeros y a los actuales integrantes de la agrupación.

lunes 11 de diciembre de 2006

Marfuz ediciones


Es el proyecto de sello editorial underground, cuyo objetivo es darle cabida a obras rockeras y literarias que por motivos de contenidos no aparecen en otras editoriales.

Se trata de libros no aptos para las masas, sino para nichos específicos de lectores, por ello el tiraje de estas obras no pasa de 500 ejemplares.

Uno de los grandes enemigos de los escritores (sobre todo de países Latinoamericanos) es que no existen los suficientes lectores que consuman sus libros, ya sea por extensión o por precio, por lo tanto Marfuz ediciones, pensando en esta clase media baja y baja de lector, publica y publicará obras de 60 hasta 100 páginas, a un valor no popular.

Para todos aquellos interesados en ser parte de este naciente sello, pueden ponerse en contacto al mail: marfuzzine@hotmail.com